El trabajo: satisfacción, terapia y reivindicación humana (Primera parte)


15 de junio de 2020

Al volver del trabajo debes sentir la satisfacción que ese trabajo te da y sentir también que el mundo necesita ese trabajo. Con esto, la vida es el cielo, o lo más cercano al cielo. Sin esto -con un trabajo que desprecias, que te aburre y que el mundo no necesita- la vida es un infierno”

William Edward Burghardt Du Bois

Trabajo y ocio

El trabajo para el ser humano es un actividad creadora y socializadora. Cuando una persona trabaja, crea. Cuando una persona trabaja, socializa y se identifica con otros al realizar el mismo trabajo que aquellos; también se diferencia de otros y se sabe dependiente de otros. Ejemplifico: en este momento, mientras escribo estas líneas, estoy realizando un trabajo el cual tiene como objetivo socializar mi punto de vista a través de las redes sociales. Mi trabajo es para que otras personas lo lean y se creen un punto de vista, reflexionen y/o critiquen. Este hecho me da identidad con otros que, como yo, tratamos de dar nuestro punto de vista en un espacio. Este mismo trabajo me diferencia de otros por el tipo de trabajo que cada uno realiza. También me hace saber que dependo de los demás para que lean el texto que escribo. Si nadie lo lee, no cumple el objetivo.

La concepción del trabajo ha cambiado con el tiempo. Se consideraba un actividad exclusiva de los esclavos en la cultura grecorromana. La tradición judeocristiana tuvo una concepción ambigua; por un lado se trabajaba como parte de un castigo por infringir la ley de obediencia a Dios y, por otro lado, el trabajo era visto como una forma de agradar a Dios. En la Edad Media, continuaba siendo rechazado. En los inicios de la época moderna, fue concebido como una actividad que daba autonomía al individuo, de esta manera, la concepción de degradación que tenía el trabajo, cambia. El trabajo ya es considerado una forma de relación con los semejantes, con el medio ambiente y con el propio trabajador para transformar el mundo (Romero, 2017).

Bajo esta lógica, el trabajo toma un sentido incluyente, en el que ya no es concebido como una actividad repudiada, discriminada, menospreciada o esclavista, sino al contrario, todos los individuos pueden trabajar, permitiendo que se logre una igualdad entre las personas que realizan esta actividad y poder relacionarse con otros.” (Romero, 2017)

Contrario al trabajo está el ocio, el cual tiene una concepción negativa; sin embargo, la definición según la Real Academia Española y otras fuentes, ocio significa descanso, diversión, inacción de la actividad y cesación del trabajo. El ocio no es algo “malo” pero ya lo dice el dicho popular “El ocio es la madre de todos los vicios”. A pesar de ese punto de vista despectivo; Aristóteles decía que “el hombre en tanto que animal racional tiene como tarea principal la de desarrollar su razón y su libertad para semejarse a los dioses y dedicarse a la contemplación, a filosofar, a actuar según la virtud, para ser un buen ciudadano.” La tarea de la que habla el filósofo es considerad ocio, pero un ocio que se goza porque es una trabajo noble y no un trabajo concreto, el cual sólo sirve para producir valores de uso. (Neffa, 1999)

El ocio como inacción se ha perdido a través de los años. En tiempos pasados, las personas salían a contemplar su alrededor. Podían pasar varias horas sentados en una banca sólo mirando lo que sucedía en un parque, en la calle, en una plaza. Hoy, esa inacción tiene una connotación negativa. No nos permitimos no hacer nada y tratamos de estar siempre activos, incluso en “distractores” que nos ocupan y preocupan más. El simple hecho de jugar en un teléfono inteligente ya nos está ocupando en otra actividad que conlleva preocupaciones por lograr un puntaje mayor, ganarle a otra persona o a la propia maquina. No nos permitimos estar inactivos y que los pensamientos fluyan en nuestras mentes.

El trabajo y el ocio son, hoy, dos conceptos que parecieran contrarios. Nos llenamos de trabajo para no caer en el ocio (desde el punto de vista negativo). A pesar de esa perspectiva, el trabajo es una actividad que nos define como personas y como humanos; nos satisface (o debiera hacerlo) no por el hecho de llegar a ser el mejor; sino por hacerlo bien y lo mejor posible, por saber que somos útiles y nuestro trabajo es necesario. El ocio, por otro lado, es el descanso del trabajo, la inacción que puede llevar a la reflexión e introspección. Es el descanso de la mente y el cuerpo del trabajo o de otras actividades que realicemos en nuestra vida. El ocio es necesario al igual que el trabajo, son dos conceptos que nos hacen humanos y nos dan dignidad. Sin ellos, caeríamos en la condición de máquinas.

Comentarios

  1. Ohhh me gustó mucho!
    Dicen que nuestro objetivo primero de vivir es ser felices. Y creo que en la cotidianidad hemos perdido de vista ese objetivo. Nos han dicho que el trabajo dignifica pero por encima de ello está la necesidad. Hoy todos o la mayoría vemos al trabajo como una necesidad de producir dinero.
    Esta cuarentena que a muchos nos impuso el "hacer nada" (siempre hay qué hacer), para mí por ejemplo, fue conflictivo. Pero tienes razón, hemos dejado de reflexionar, de filosofar y saber cómo contemplar la nada. El ocio no debería ser malo cuando permite pensar y crecer.

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