El respeto: el valor olvidado en tiempos de la inclusión




Imagen de Luisella Planeta Leoni en Pixabay


“El respeto es una calle de dos vías, si lo quieres recibir, lo tienes que dar.”
R.G. Risch



Hoy en día han surgido diferentes movimientos que representan a las minorías o ideologías y posturas ante ciertos temas: el matrimonio igualitario, el derecho al aborto, los derechos de las diferentes preferencias sexuales, entre muchos más. Cada uno de ellos es legitimo indudablemente. Las personas que defienden dichas posturas ejercen su derecho y libre albedrío. Somos libres y, por tal hecho, podemos pertenecer o ser solamente simpatizantes de alguna ideología. 

A pesar de que se habla de libertad en cada uno de aquellos grupos que defienden ciertos derechos; también se tiene (o se debiera de tener) el derecho a pensar lo contrario a alguna de esas ideologías, siempre y cuando no tenga que ver con violentar a algún ser humano (al menos eso creo yo). Y pese a la libertad que tenemos como seres humanos, tal pareciera que si no creemos, simpatizamos o apoyamos alguno de esos movimientos somos retrógradas.

Menciono lo anterior porque lo veo y leo diariamente en las redes sociales, en los medios de comunicación y escucho en las calles. No considero que sea sólo parte de mi contexto ya que también lo he leído en las redes sociales de personajes que influyen en más personas. Muchos de aquellos que defienden los derechos de ciertos grupos sociales, descalifican e insultan a quien piense lo contrario. Si alguien está en contra del aborto; los que están a favor descalifican su pensamiento como algo que no debiera existir en este siglo, le llaman retrógrada, por decir lo menos. También es necesario decir que sucede lo mismo en sentido contrario, a tal punto que la defensa del aborto podría llevarnos a la perdición, por ejemplo. 

Entre todas esas discusiones que leemos a diario y que, incluso, participamos de ellas, es claro que al defender los derechos de ciertas personas, violentamos los derechos de otras. El respeto al que piensa de manera diferente se pierde por defender el respeto a otros. Olvidamos que somos seres bastante complejos y que nuestro pensamiento también depende de nuestra historia personal y nuestro contexto. No es algo que sea bueno ni malo; simplemente es y existe por diversos factores que van más allá de las personas. Somos seres diversos pero, como seres humanos y personas, tenemos dignidad y merecemos respeto por el simple hecho de ser y estar. 

Lo que leo a diario es lo que me hace considerar que el respeto es el valor olvidado en los tiempos en que se busca la inclusión. Tal pareciera que disentir de los pensamientos y derechos de las nuevas diversidades es la verdad absoluta. Aunque pensar lo contrario tampoco lo es. La realidad actual es compleja; sin embargo la pluralidad de las sociedades debiera ser el punto de partida para ejercer el respeto hacía los demás y sus creencias. No somos productos hechos en serie; por lo tanto cada parte, cada pensamiento, cada ideología que tenga una o otra persona es parte de aquella esencia que nos hace únicos pero similares a los demás. 

Mi postura no es en contra de unos u otros, mi postura parte desde el respeto hacia los demás. Estamos en una sociedad muy lastimada en la que hay asesinatos, violencia, narcotráfico, trata de personas, entre muchos problemas más como para dividirnos por nuestras creencias. Por esa división, los partidos políticos, los políticos y otras instituciones tienen poder sobre nosotros y nos hacen creer que nuestra postura es la mejor y los demás están equivocados. ¡Qué forma más brutal de violentar a un país como el nuestro! Por ello, considero que recordemos y practiquemos el valor del respeto desde la pluralidad de una sociedad y un país tan grande como el nuestro. ¿Qué más da si mi vecino está a favor del aborto y yo en contra? Mejor hagamos lo posible porque no mueran más mujeres por la práctica de abortos clandestinos. Como bien lo mencionaba un magnífico profesor de mi maestría en la UPAEP: Estoy en contra del aborto pero a favor de la despenalización porque no es posible castigar a una mujer después de lo que ha pasado por abortar. 

Desde una u otra postura se pueden generar debates que enriquezcan y no comentarios despectivos en contra de quien no piensa como yo. Por esa razón creo que el valor del respeto se ha perdido en un mundo que busca la inclusión ¿Cómo puede ser posible la inclusión a partir de la no práctica del respeto? Me suena imposible por nuestra propia complejidad o, acaso no conocemos a personas que disfrutan de la tauromaquia pero aman a los perros e, incluso, rescatan perros de la calle. Acaso no conocemos personas que se dicen veganos pero usan zapatos de piel con toda la contradicción que pudiera tener esa postura. Acaso no hemos visto personas agresivas con otras personas pero que al estar frente a un animal se vuelven las personas más cariñosas. Somos así de complejos porque somos humanos; no maquinas. 

Ojalá pudiéramos respetar a nuestro vecino por lo bueno que tiene y no agredirlo y despreciarlo por lo malo. Nunca sabremos las historias personales de cada uno y el porqué ha llegado a ser como es. Respetemos a los demás, veremos que poco a poco podremos estar exigiendo a las autoridades leyes que incluyan a cada habitante de este país en lugar de crear más divisiones. Veamos a los demás como personas, como seres humanos, como seres que se equivocan igual que nosotros. Para mí, es algo muy sencillo pero que podría generar un gran impacto y lograr un gran cambio en la sociedad. Porque a final de cuentas, nuestras ideas y creencias son personales y son algo que nos definen pero también definen a los demás. No hay creencias ni posturas correctas (siempre y cuando no violenten a otras personas), sólo son y existen para dar respaldo y apoyo de acuerdo a nuestra historia personal. 

Practiquemos el respeto.

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